Tampoco sé para qué, si por leerlo no lo leo ni yo... Pero aquí queda esto; supongo que dentro de unos años mis nietos (si es que los llego a tener, que ya hasta dudo de eso) harán incursiones por internet y encontrarán vestigios de una dudosa inteligencia de su decrépita abuela.
Sabrán que me gustaban las ilustraciones mas bien góticas, que adoraba la ópera, que sentía amor por la lectura, que tenía un sentido del humor más bien cínico, que me enamoré...
Aunque sea por ellos, aquí estoy (todavía...)
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