viernes, 4 de abril de 2008

FUJITSU

Aquella mañana fue como todas o casi... Si no hubiera sido por un pequeño detalle, hubiera sido una mañana como todas. Era un detalle nimio, apenas una tonteria, pero llevaba molestandola desde que se levanto.
Y se levanto, como cada dia poniendo el pie izquierdo en el suelo primero que el derecho, yendo al baño, mirandose en el espejo, diciendose a si misma :"pf, que asco das por las mañanas", calculando la longitud de sus ojeras, vistiendose con prisa. Y sin embargo, algo faltaba o algo sobraba; todavia no sabia cual de las dos cosas era.Y quizas era las dos cosas a la vez, pero la incomodidad crecia sin saber a que atribuirla.
Fue a la cocina y se preparo el primer cafe del dia; penso divertida que eso era en lo unico en que se podia parecer a un catolico, en la uncion con que se tomaba ese primer cafe, como una comunion en un momento algido de fe. Aspiro su aroma, sintio su calor, paladeo su sabor.
Cerro los ojos, disfrutando de ese momento de soledad buscada, de paz autentica, de... silencio?
Y cayo en la cuenta de que el silencio era absoluto, total, casi tangible. Y comprendio el porque de su incomodidad. Y en su completa confusion no supo si alegrarse por poder vivir un momento asi o entristecerse por no saber vivirlo.

1 comentario:

Javier dijo...

A veces he sentido una sensación parecida a la de "ella". Bonita entrada. Un beso.