domingo, 24 de febrero de 2008
Domingo
Domingo, domingo, domingo. Hay domingos k parece k sean mas domingo k otros. Tienen una atmosfera especial, o por lo menos se la he percibido desde muy pekeña. Atmosfera a horas perdidas con el convencimiento de k son horas k no volveran; a aburrimiento pertinaz. Ni un libro te consuela ni te puede sakar de encima ese olor a polvo y a cerrado. A invasion. A destino sellado.
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